Inventarios: Entre el suministro y la demanda

Inventarios: Entre el suministro y la demanda

Inventarios BeOT

 

En artículos anteriores hemos hablado sobre las prácticas de recepción de productos en los depósitos y de la gestión de almacenamiento, sobre los desafíos que se pueden presentar y sobre cómo optimizar los procesos para una mayor competitividad. Hoy, nos interesa abordar el tema de la gestión de inventarios, factor que puede posicionar a la empresa con una fuerte ventaja competitiva si se logra una coordinación y eficiencia para responder a la demanda o puede originar altos costos si surgen errores.

Cómo hemos visto, a pesar de la incorporación de tecnología y la profesionalización de la logística, el proceso de hacer llegar un producto específico al lugar y en el momento adecuado no siempre es una tarea sencilla y es una pieza clave en el negocio de pequeñas y grandes empresas. Sobre esta temática la Universidad de Pennsylvania plantea que “el motivo clave de los problemas que asolan muchas cadenas de suministros es una falta de sintonía entre el tipo de producto y el tipo de cadena de suministros.” Por ello, una gestión exitosa implica necesariamente el diseño de una cadena logística sobre una estrategia clara e integral que garantice el funcionamiento de cada eslabón de la cadena, de manera de producir información fehaciente y precisa que otorgue a los encargados de cada sector las herramientas necesarias para la toma de decisiones en momentos complejos como puede serlo el alcanzar un déficit de inventario.

La Universidad Austral, de Argentina, define Inventarios como aquellos recursos materiales utilizables, considerados como bienes de cambio (es decir, materias primas, artículos semielaborados, productos terminados, materiales indirectos, etc.) que se encuentran almacenados durante un período de tiempo a la espera de ser utilizados o vendidos en un futuro próximo. Las empresas mantienen inventarios básicamente para poder realizar sus actividades productivas, comerciales o distributivas, ya que a través de los mismos se absorben fluctuaciones de entrega, demanda y fabricación. Aunque los departamentos financieros, muchas veces, desean mantener el nivel de inventario lo más bajo posible ya que representan un capital ocioso, hay que estudiar el Retorno a la Inversión en cada caso antes de determinar el nivel de inventario. La base de la gestión de inventarios radica en el conocimiento del flujo productivo del producto y el tipo de demanda que tendrá el mismo. La falta de comunicación, coordinación o un fallo de cálculo, puede desembocar a un déficit de inventario. La Universidad Austral define  este concepto como el costo en el que se incurre cuando se agotan las existencias y, en consecuencia, no se puede satisfacer la demanda del producto. Estos costos pueden ser:

– Pérdida de imagen o reputación

– Multas por compromisos no cumplidos

– Lucro cesante por pérdidas de ventas

– Menor rentabilidad por compras de urgencia y emergencias

– Pérdida de tiempo de producción por mantener recursos ociosos

– De horas extras para recuperar el tiempo perdido

– Mermas en la producción

Es por esto que el desafío de un operador logístico es trabajar en estrategias basadas en la coordinación y la colaboración entre los distintos sectores para atender el suministro y satisfacer la demanda. Pero sobre todo, inspirar la confianza basada en el cumplimiento de las obligaciones para con sus socios.

 

Fuentes:

Wharton, Pennsylvania University

Share This Post

Related Post

Deja un comentario

Your email address will not be published. Email and Name is required.